Carta de una maestra
Hoy leímos en clase una carta escrita por una maestra estadounidense a los padres de un alumno suyo.
Era una carta profunda y emotiva, en la que se reflexiona sobre los límites en la participación / intromisión de los padres en las labores docentes (¿Cuándo pasa de ser una cosa a ser la otra?), así como también sobre las dificultades que puede estar viviendo un alumno que muestra comportamientos presuntamente disruptivos y por último sobre la implicación personal y emocional del docente en sus alumnos.
Me emocionó mucho la carta porque creo que a veces estamos cegados por nuestras necesidades inmediatas y caemos en actos egoístas o mal ponderados. Lo más fácil es exigir del otro sin tratar de comprender. Por eso me pareció tan valioso tener la oportunidad de escuchar la otra parte. Por un lado escuchar el relato de la vivencia del niño "disruptivo", comprender sus circunstancias, su dolor, sus aprendizajes, su mejoría. Por otro lado ser partícipes de la experiencia de la profesora. Era impresionante el nivel de escucha e implicación que esta docente tenía para con sus alumnos. Creo que después de escuchar sus palabras resulta difícil soltarle ningún reproche.
Para mí esta carta ha sido una oportunidad para pensar acerca de la increíble labor emocional, de escucha, de apoyo y de guía que hacen los maestros y ponerlo en valor. Me gustaría que muchas familias tuvieran la ocasión de leerla para poder tener una visión más real de la profesión y abordar las dificultades desde la comprensión y el respeto al desempeño profesional y no desde la exigencia y la pura crítica.
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