Experiencia en el aula con el bullying
Un chico de 2º de la ESO se puso a llorar en mitad de la clase y a decir que no podía más. Decidí dejar a la clase haciendo unos ejercicios del Workbook y salí con él para hablar al patio. Estuvo llorando un buen rato y me contó que unas chicas de la clase se reían de él, le pintaban el libro, le tiraban el estuche y la mochila por la ventana, etc… Resulta que tanto esas chicas como otro chico que también participaba son, al menos teóricamente, sus amigos. Eso dificulta la tarea de detectar el abuso, puesto que en principio no se espera que este sea ejercido por parte de tus propios amigos. Después de hablar le consulté acerca de qué le parecía bien hacer para gestionar esto. Acordamos que él prefería ir un rato al baño a calmarse mientras yo volvía a clase y que cuando estuviera mejor volvería. Quedé con él en que hablaría con todo el grupo y con las chicas en cuestión. Cuando volví a clase estaba muy enfadada y les dije a todos, muy seriamente, pero sin acusar a nadie en concreto que nunca más tenían que dejar que nadie se llegase a sentir como se había sentido su compañero. Tanto la gente que estaba directamente relacionada como los demás nunca, nunca jamás podían permitir llevar a nadie al extremo de sentirse como él se había sentido. Fue el momento que más me enfade del curso y de las pocas veces que me vieron enfadada. Creo que el mensaje les llegó, precisamente porque como casi nunca me enfado era más impactante y estaba claro que se trataba de algo importante. Después del colegio me acerqué a hablar con las chicas. Era un grupo de chicas majas, con las que tenía buena relación, pero tenían el rol de “guays” y creo que era desde ese rol que venían las burlas. Les hablé sin inculparlas, escuchando su versión, que era que ellas hacían bromas con este chico creyendo que él era parte de ellas y que así lo manifestaba, que nunca dijo que le molestaran ni lo expresó de ninguna manera. Yo les dije que lo entendía pero que a veces es difícil comunicar cuando algo no te está sentando bien, y más si viene de parte de tus propios amigos. Que consideraba que en este momento no era buena idea hacerle bromas a este chico porque no se estaba sintiendo parte de ellas, así que si no se podían hacer bromas una temporada, no pasab nada, hay otras manera de relacionarse con la gente. Al cabo de unos días le escribí un email al chico, porque no quería tampoco agobiarle en persona, preguntando cómo estaban las cosas y diciéndole que podíamos hablar si quería cuando quisiera. También traté de hacer un seguimiento con algunas personas de la clase que me parecían que estaban integradas y que era empáticas y razonables, para que pudieran estar algo más pendientes de este niño, por lo menos estos primeros momentos. Parece que las cosas se tranquilizaron desde entonces y creo que las chicas entendieron el conflicto y cambiaron, al menos en parte, de actitud
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